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La jornada 'Más allá de la edad' reúne voces y experiencias para reflexionar sobre el envejecimiento desde la dignidad

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El pasado 21 de mayo celebramos la jornada técnica “Más allá de la edad. Dignidad, salud y propósito: pilares de un nuevo envejecer”, un encuentro que reunió a más de 100 asistentes, entre profesionales, entidades sociales, administraciones públicas y personas vinculadas al ámbito sociosanitario para reflexionar conjuntamente sobre los retos y oportunidades del envejecimiento, tanto en personas con discapacidad como sin discapacidad.

Mireya Gómez y Andoni González, del Área Técnica y de Calidad de nuestra Fundación Gil Gayarre, fueron los encargados de dinamizar la jornada y dar paso a las numerosas intervenciones.

La jornada, celebrada en el Centro de Humanización de la Salud San Camilo y retransmitida también en streaming, puso el foco en la necesidad de avanzar hacia modelos de atención más humanos, personalizados y centrados en la persona, capaces de acompañar los procesos de envejecimiento desde la dignidad, la participación y los apoyos adecuados.

Una mirada hacia el cuidado

En la apertura institucional se puso el foco en el reto que supone el aumento de la esperanza de vida de la sociedad, en el envejecimiento de la población y en la necesidad de transformar la manera en la que entendemos el envejecimiento y los cuidados.

Este espacio contó con José Carlos Bermejo, director del Centro de Humanización de la Salud, Amparo González, directora general de la Fundación, Javier Luengo, director de Plena Inclusión Madrid, Sonia Lolo, concejala de familia e igualdad del Ayuntamiento de Tres Cantos, y Sonia del Amo, concejal del mayor del mismo ayuntamiento.

José Carlos Bermejo, reivindicó una atención basada en los valores y la humanización:

“Nuestra propuesta, cuando os invitamos a poner más corazón en las manos, no es solo que nos habiten los buenos sentimientos, sino que nos acompañen los más genuinos valores en nuestro cuidar y en nuestro dejarnos cuidar.”

Por su parte, Amparo González recordó el recorrido de la Fundación en el acompañamiento a las personas mayores con discapacidad intelectual y destacó la importancia de seguir generando oportunidades y apoyos personalizados:

“Envejecer bien significa seguir teniendo oportunidades, seguir teniendo vínculos, seguir participando y tener apoyos adecuados a esa etapa de la vida.”

 
Javier Luengo, defendió la necesidad de transformar los apoyos y avanzar en una verdadera coordinación sociosanitaria, sin perder nunca la mirada centrada en la persona:

“Más allá de la edad está la persona, su historia, su identidad, sus deseos, sus relaciones y sus proyectos de vida.”
 


Sonia Lolo, aprovechó parte de su intervención a reivindicar necesidad de ampliar la mirada sobre la soledad no deseada:

“La soledad no deseada no habla solo de mayores; habla también de jóvenes, de mujeres y de personas con discapacidad a las que nunca hemos preguntado sobre la soledad.”

La intervención de Sonia del Amo puso el foco en la participación activa de las personas mayores y en la importancia de construir ciudades que favorezcan un envejecimiento activo, conectado y participativo:

“Es fundamental que la persona mayor se sienta útil, que se sienta bien, que sienta que participa, que sigue viva y activa.”

“Hablemos de envejecer”: una nueva longevidad y nuevos desafíos sociales

La ponencia marco de la jornada reunió a dos de las voces más reconocidas en el ámbito de la gerontología y los cuidados: Javier Yanguas, Doctor en Psicología y Director Científico del Programa de Mayores de Fundación "la Caixa" y Teresa Martínez, Doctora en Ciencias de la Salud, experta en Gerontología social.

Bajo el título “Hablemos de envejecer”, ambos expertos invitaron a reflexionar sobre cómo están cambiando las formas de vivir la vejez y qué transformaciones sociales, sanitarias y comunitarias serán necesarias en los próximos años.

Durante su intervención, Yanguas puso el foco en los retos que plantea la nueva longevidad, especialmente en cuestiones relacionadas con los cuidados, la soledad y el sentido de vida en las edades avanzadas.

“La salud es una condición necesaria, pero no suficiente para la vida.”

“El gran reto es llenar esas vejeces largas de contenido, de sentido y de propósito.”

“Muchas personas de esta generación han sido cuidadoras. Y creo que hemos dejado a esas personas muy solas. Y creo que esta es una de las cosas que explican por qué no quieren pasar la carga del cuidado a las generaciones que vienen”.
 

Por su parte, Teresa Martínez centró su intervención en la importancia de avanzar hacia modelos de atención verdaderamente centrados en la persona, especialmente en contextos de envejecimiento, dependencia y cuidados de larga duración.

“No podemos cuidar bien si olvidamos quién es la persona, qué desea y cómo quiere vivir.”


Teresa insistió además en la importancia de construir apoyos que favorezcan la autonomía, la participación y el mantenimiento de proyectos de vida significativos, también en situaciones de fragilidad o dependencia.

“La dignidad no desaparece cuando aparece la dependencia.”

Claves para una ética del cuidado más humana

La Conversación Inspiradora, titulada “Ética y Humanización del Cuidado”, fue moderada por Javier Perea, director técnico de la Fundación, quien abrió el espacio contextualizando el sentido profundo de la ética del cuidado:

“La Ética del Cuidado es algo que nos enfrenta a una situación en la que, como seres humanos —seres sociales por naturaleza—, necesitamos de otros para crecer y desarrollarnos. Nos hace tomar conciencia de que somos seres interdependientes”.

En este diálogo participaron Luis Aranguren, teólogo y doctor en Filosofía, y Ana Carratalá, directora del Centro San Rafael – Fundación Estima, quienes abordaron distintas dimensiones del cuidado desde la reflexión ética y la práctica profesional.

En su intervención, Aranguren subrayó el origen profundamente humano de la ética del cuidado y su vínculo con la experiencia de la vulnerabilidad y la interdependencia:

“La ética del cuidado nace de un estremecimiento, como la propia ética. Es una chispa que surge ante el grito del otro. El cuidado nace de un estremecimiento, y el primero quizá no es solo la situación del otro que está sufriendo, sino la toma de conciencia de que, en mi vida, he sido cuidado”.

Por su parte, Ana Carratalá puso el acento en la necesidad de preservar la capacidad de deliberación dentro de las organizaciones ante la creciente proliferación de protocolos, alertando sobre el riesgo de que estos sustituyan la reflexión ética:

“En las organizaciones nos inundamos de protocolos con la mejor intención. Pero la vida de las personas no se puede contener en los protocolos. Por tanto, no podemos perder la capacidad de deliberar ni de pensar sobre el sentido de las cosas”.

El árbol de la Vida 

El grupo de personas mayores de nuestra sede de San Sebastián de los Reyes, fueron los encargados dar continuidad a la jornada con una emocionante teatralización que nos hizo reflexionar sobre el sentido de la vida.

El grupo liderado por Olga Grueso, emocionó a los asistentes una mirada muy personal sobre el sentido de la vida.

La obra que recorre la historia de vida de una persona mayor con discapacidad intelectual, poniendo en valor sus recuerdos, aprendizajes, vínculos y sueños. A través de un relato cercano y lleno de humanidad.

Una obra que reivindica una mirada del envejecimiento centrada en la dignidad, la autonomía y el derecho a seguir disfrutando, decidiendo y proyectando el futuro.

Esta pieza nos invitó a reflexionar sobre la importancia de acompañar a las personas desde el respeto, reconociendo que cada vida está construida por experiencias únicas que merecen ser escuchadas y celebradas.

Desde aquí queremos felicitar a Nacho, Raquel, Óscar, Juan, Terez, José Luis, Saúl, Ana y a Olga por su brillante intervención. 

Mesa Redonda: Buenos apoyos para personas con discapacidad

Este espacio abordó los apoyos necesarios en la atención al envejecimiento desde distintos enfoques profesionales y disciplinas, con el objetivo de acercarse a realidades diversas que permitan comprender mejor la complejidad de esta etapa vital.

Envejecimiento en síndrome de Down y Alzheimer 

Bessy Benejam, neuropsicóloga en la Fundación Catalana Síndrome de Down, abrió la mesa con una intervención centrada en el envejecimiento de las personas con síndrome de Down y su relación con la enfermedad de Alzheimer.

 

A lo largo de su exposición explicó las principales características de estas patologías, así como las dificultades que pueden surgir en su detección y diagnóstico, aportando claves de especial utilidad para los equipos de apoyo y cuidado.

 

“A veces las personas con síndrome de Down no son capaces de explicar el malestar que tienen. Por eso ciertas enfermedades son muy difíciles de diagnosticar: epilepsia, cataratas, apneas obstructivas del sueño, demencia y Alzheimer, entre otras”.

Factores de protección y mirada positiva del envejecimiento

Mireya Gómez, directora técnica de la Fundación Gil Gayarre, abordó los factores de riesgo y de protección en el envejecimiento, ofreciendo una mirada equilibrada entre el realismo y la esperanza.

Su intervención invitó a cuestionar estereotipos asociados a la vejez, poniendo el foco en los elementos que influyen en un envejecimiento prematuro y en la importancia de la prevención.

“La sociedad ha etiquetado la vejez basándose en el declive físico, la pérdida de energía o el aislamiento social”.

“El segundo mejor momento es hoy. Puede que el mejor momento para plantar el árbol de la prevención fuera hace 20 años, pero la plasticidad cerebral y la epigenética nos demuestran que el segundo mejor momento para actuar es ahora”.

Envejecimiento y autismo

Javier Gómez, director de hogares en APNABI,  compartió la experiencia  en el abordaje del envejecimiento en personas con autismo, presentando la estrategia de la entidad y su evolución desde 2017, en un proceso que describió como un recorrido progresivo de aprendizaje organizativo.

Durante su intervención expuso algunas de las claves del modelo de apoyo desarrollado, así como situaciones de envejecimiento prematuro detectadas en la práctica.

“La estrategia de nuestra entidad (APNABI) es tratar los efectos del envejecimiento cuando las personas tienen 20 años”.

“No me gusta hablar de envejecimiento activo. Me gusta hablar de vida activa. Porque si esperamos a ser activos cuando estamos envejecidos, mal empezamos”.

Un legado que no se mide por años, sino por las personas y familias acompañadas

Durante la jornada se reservó un espacio para rendir un reconocimiento público a la trayectoria profesional de Javier Perea, director técnico de la Fundación, que se jubila este año.

En este momento, Amparo González, directora de la Fundación, quiso poner en valor una trayectoria que, en sus palabras, “no solo forma parte de la historia de la Fundación, sino también de su identidad”.

El acto se convirtió en un momento especialmente emotivo, en el que se destacaron los más de 40 años de compromiso de Javier Perea, a quien se definió como un referente tanto para la entidad como para el movimiento asociativo de Plena Inclusión.

Como subrayó Amparo González:

“Su legado no se mide por años, sino por las vidas de cada persona con discapacidad intelectual y sus familias a las que ha acompañado”.

Por su parte, Javier agradeció el reconocimiento visiblemente emocionado. Reconoció que, aunque no es dado a este tipo de homenajes, los considera necesarios y le ayudan a transitar el cierre de esta etapa profesional. Tras cuatro décadas en la entidad, señaló que se trata de una despedida “que no va a ser nada fácil”.

Un espacio para pensar el cuidado desde la experiencia

Fidel Delgado, psicólogo clínico, formador y titiriterapeuta, ofreció a las personas asistentes una intervención diferente, marcada por un tono cercano, relajado y, en ocasiones, incluso humorístico, que invitó a reflexionar desde la propia experiencia del cuidado.

A lo largo de su exposición, Delgado compartió su visión del cuidado desde su trayectoria personal y profesional, poniendo el foco en la vivencia cotidiana de quienes cuidan:

“A los cuidadores, cada día, la vida nos hace un parcial sin avisar”.

Partiendo de esta idea, propuso al público la elaboración de una “chuleta” simbólica, entendida como un recurso esquemático y práctico para cuidadores, orientado a facilitar la reflexión sobre cómo nos encontramos antes de acompañar a otras personas.

A través de un relato personal y cercano, fue desgranando distintas claves sobre el autocuidado y la atención a uno mismo como condición necesaria para el cuidado de los demás, generando un clima de participación y conexión con el público.

Fidel consiguió elevar el tono emocional de la jornada, sorprendiendo a todos los asistentes con su humanidad, generosidad y humildad. Un verdadero regalo.

Acompañar el final de la vida y el duelo desde la comprensión

Luján Gómez, psicóloga y máster en intervención en duelo, invitó a las personas asistentes a acercarse a los procesos de final de vida y duelo desde la comprensión, el respeto y el cuidado, incorporándolos como una parte esencial del acompañamiento.

En su intervención, reflexionó sobre cómo la percepción de la vida y la muerte cambia a lo largo del ciclo vital:

“Cuando somos pequeños entendemos el proceso de vida y muerte con mucha más naturalidad que cuando nos hacemos mayores”.

En esta línea, subrayó también la importancia del lenguaje utilizado en estos contextos, señalando que el uso de tópicos y eufemismos puede dificultar la comprensión de lo que realmente está ocurriendo:

“Cuando usamos tópicos y eufemismos dificultamos comprender”.

Asimismo, puso en valor el impacto emocional que estos procesos tienen en los equipos profesionales, especialmente en el ámbito de la discapacidad:

“(Cuando una persona con discapacidad de la Fundación fallece) los profesionales también vivimos un duelo acompañado”.

Para cerrar su intervención, compartió una reflexión sobre la preparación para la despedida y la importancia de cerrar procesos significativos en la vida de las personas, proponiendo cuatro dimensiones fundamentales:

“Hay cuatro tareas fundamentales: pedir perdón, dar gracias, decir te quiero y decir adiós”.

Buenas prácticas en primera persona

Para cerrar la jornada, se presentaron tres experiencias de buenas prácticas en materia de envejecimiento desarrolladas por la Residencia Betania, Afanias y nuestra Fundación, que pusieron en valor distintas formas de acompañar el proceso de envejecimiento en personas con discapacidad intelectual.

Iniciativas que, en muchos casos, han supuesto repensar los modelos de atención habituales para dar respuesta a nuevas necesidades, incorporando enfoques más flexibles y centrados en la persona.

El papel de las familias

Carolina del Río compartió la experiencia de trabajo con familias desde la Residencia Betania, subrayando su papel esencial en la vida de cada persona residente. En su intervención, explicó distintas iniciativas y programas en los que la participación familiar es un eje fundamental.

“En Betania entendemos a las familias como parte del proceso de atención”.

En este sentido, señaló también la importancia de la implicación activa de las familias en el modelo de atención:

“La familia sigue siendo para nosotros un cuidador y tiene que estar presente para que el residente esté bien, porque al final nuestro objetivo es el bienestar de la persona residente”.

Espacio VIVE (VIda y VEjez)

Fernando Fernández, psicólogo de la Fundación, abordó el deterioro cognitivo en los centros ocupacionales y la creación del Espacio VIVE como respuesta a esta realidad emergente.

Este servicio lleva en marcha año y medio y da respuesta a 12 personas con discapacidad intelectual en proceso de envejecimiento.

Durante su intervención, compartió el proceso de diseño de este nuevo servicio y los resultados obtenidos hasta el momento, reflexionando sobre los límites de los recursos existentes.

Asimismo, defendió la necesidad de ampliar el enfoque de intervención:

“El enfoque centrado en la persona se nos queda un poco corto. Empleamos el enfoque centrado en la familia, que nos permite abrir un poco más el ‘zoom’”.

“Necesitamos un contacto directo con la familia y de colaboración”.

Participación comunmitaria y apertura al entorno

Eva Escalera y Jesús F. presentaron la experiencia de AFANIAS en torno al Espacio Abierto, una iniciativa orientada a favorecer la participación comunitaria de personas mayores con discapacidad intelectual, especialmente en situaciones de soledad no deseada o riesgo de exclusión social.

Este recurso, puesto en marcha en 2015, está dirigido a personas a partir de los 45 años en proceso de envejecimiento, promoviendo su inclusión activa en la comunidad.

Desde la experiencia del proyecto, Jesús destacó el cambio de enfoque en la participación:

“Ahora hacemos cosas para el centro y para el barrio”.

Por su parte, Eva Escalera subrayó la importancia del acompañamiento centrado en la persona:

“Tratamos, ante todo, de conocer a la persona, de generar confianza y de que elija”.

Conclusiones y cierre


Una lectura compartida de la jornada

Sofía Reyes, coordinadora de Plena Inclusión, realizó una lectura global de la jornada, compartiendo sus principales conclusiones desde una mirada personal y reflexiva.

Entre las ideas clave destacó cuatro ejes fundamentales: que envejecer no puede significar desaparecer; la importancia de la ética, el buen trato y la humanización; la necesidad de una mirada integral de la salud —física, emocional, social y relacional—; y el papel central del propósito en la vida de las personas.

Asimismo, subrayó la relevancia de los marcos estratégicos actuales en materia de cuidados y abordaje de la soledad, que ponen el acento en el derecho a una vida elegida y en la importancia de la pertenencia a la comunidad.

En este sentido, insistió en una idea clave: no basta con estar en comunidad, sino que es necesario formar parte de ella y construir vínculos significativos.

Sofía cerró su intervención con una idea compartida con el público:

“Envejecer más allá de la edad es poder seguir siendo uno mismo, seguir teniendo un lugar reconocido, seguir formando parte y viviendo una vida valiosa hasta el final”.

Cierre institucional

Amparo González cerró la jornada agradeciendo la asistencia tanto de las personas presentes en formato presencial como en streaming, así como la participación de todas las personas ponentes, destacando el alto nivel de las intervenciones.

Quiso agradecer también el trabajo del equipo de la Fundación Gil Gayarre implicado en la organización de la jornada, con una mención especial a Andoni González, Mireya Gómez y Javier Perea, así como a todos los profesionales de la Fundación, que hacen posible su misión cada día.

Finalmente, dedicó unas palabras de reconocimiento a las personas con discapacidad intelectual de la Fundación, “razón de ser de la entidad”, a quienes definió como ejemplo de superación y cariño, y como un recordatorio constante de la esencia del ser humano.

Gracias

Desde la Fundación Gil Gayarre queremos agradecer a todas las personas que participaron en esta jornada, tanto de manera presencial como a través de la retransmisión online, así como a los ponentes que compartieron su experiencia y conocimiento.

Nuestro agradecimiento también al equipo organizador —especialmente a Andoni, Mireya y Javier— y a todas las personas que hicieron posible el desarrollo de esta jornada, contribuyendo a generar un espacio de encuentro, aprendizaje y diálogo en torno al envejecimiento, el cuidado y la dignidad de las personas.

Y por supuesto, queremos reconocer y agradecer, de todo corazón, el apoyo y compromiso de las entidades colaboradoras, cuya implicación ha sido fundamental para la celebración de este encuentro: Centro de Humanización de la Salud Los Camilos, Plena Inclusión Madrid, el Ayuntamiento de Tres Cantos e Ingetec SL.

Gracias a todos por ayudarnos a construir una jornada que nos recordó la importancia de cuidar, acompañar y reconocer a las personas a lo largo de toda su vida.

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